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En resumen: El oro se oscurece por el contacto diario con sudor, cremas y cosméticos, no por oxidación. Se puede limpiar en casa con agua y jabón, bicarbonato, vinagre, pasta de dientes, alcohol o limón, siempre con agua tibia (nunca hirviendo) y un cepillo de cerdas suaves. Para piezas con piedras delicadas, lo más seguro es la limpieza profesional.
El oro es muy resistente a la oxidación, pero se oscurece con el tiempo por la exposición a factores ambientales como el agua, el oxígeno y las partículas de azufre en el aire. Las piezas de uso diario —anillos, cadenas, pulseras— acumulan suciedad por el contacto con el sudor, las cremas, los jabones y los cosméticos, desarrollando tonos oscuros o verdosos. Una limpieza regular mantiene su aspecto y conserva el brillo natural.
La limpieza profesional sigue siendo el método más eficaz para piezas valiosas o con carga sentimental. Si vas a limpiarla en casa:
Necesitas: un recipiente, agua tibia, un cepillo de dientes de cerdas suaves, un paño de algodón y jabón lavavajillas.
Añade agua tibia al recipiente (evita el agua hirviendo si hay piedras delicadas), agrega unas gotas de jabón y mezcla. Sumerge la joya 15 minutos, frota con suavidad cada recoveco con el cepillo, aclara con abundante agua tibia y seca por completo con el paño.
Sumerge brevemente la joya en agua tibia, espolvorea bicarbonato sobre la pieza, frota todas las zonas con el cepillo suave, aclara con agua tibia o a temperatura ambiente y seca completamente con un paño de algodón.
Mezcla bicarbonato y agua hasta formar una pasta y cubre la joya con ella usando el cepillo suave. Sumérgela después en un cuenco con vinagre blanco o de manzana, frota para retirar la pasta y la suciedad, deja reposar brevemente, aclara hasta eliminar todo residuo y seca bien.
Método simple: cubre la joya con pasta de dientes blanca, frota con suavidad, aclara con abundante agua y seca con el paño.
Método avanzado: mezcla jabón lavavajillas, una cucharada de pasta de dientes y una cucharada de bicarbonato en un vaso, remueve hasta disolver la pasta, sumerge la joya, frota con el cepillo suave, aclara abundantemente y seca por completo antes de volver a usarla.
Este método limpia y desinfecta a la vez. Mezcla partes iguales de agua y alcohol isopropílico, sumerge la joya unos minutos, aclara con abundante agua y seca con un paño suave.
Sumerge la joya en agua tibia entre 10 y 20 minutos según la suciedad. Retírala y aplica una pasta de zumo de limón con una cucharada de bicarbonato usando el cepillo suave sobre toda la superficie. Aclara abundantemente hasta eliminar toda la pasta y seca bien.
En Joyería Tynel limpiamos y revisamos tus joyas de oro sin coste con cita previa.